El cambio de escala en los Grandes Incendios Forestales: el detalle estadístico (1968-2026)

 

Superficie media por GIF y nº a 29/07/2026

El cambio de escala en los Grandes Incendios Forestales: el detalle estadístico (1968-2026)

El análisis del conjunto de la serie ha señalado un dato central: 4 de los 5 años con mayor superficie media por Gran Incendio Forestal (GIF) desde 1968 se concentran en el último lustro. Este texto explica de dónde sale esa conclusión, con el detalle estadístico completo.

Se trabaja con dos conjuntos de datos complementarios. El primero es la serie anual 1968-2026 (superficie media por GIF y número de GIF cada año), que permite ver el comportamiento a largo plazo. El segundo es un registro de GIF individuales para 2017-2026 (superficie de cada incendio por separado), que permite ver qué hay detrás de esas medias anuales.

Estadísticos descriptivos de la serie anual completa (1968-2026)

  • Media: 1.651,8 ha/GIF
  • Mediana: 1.298,7 ha/GIF
  • Desviación típica: 954,5 ha
  • Mínimo: 696,2 ha (1996)
  • Máximo: 4.953,6 ha (2025)

La media está muy por encima de la mediana: unos pocos años muy altos elevan el promedio por encima de lo que sería un año "típico". La desviación típica, casi el 58% de la media, confirma que la dispersión es alta: la serie no oscila poco alrededor de un valor estable, sino que combina años moderados con episodios extremos recurrentes.

Número de GIF por año

  • Media: 39,5 incendios/año
  • Mediana: 26 incendios/año
  • Máximo: 160 (1985)
  • Mínimo: 4 (2018)

¿Arden más incendios grandes, o los incendios grandes son más grandes?

Se ha calculado la correlación entre el número de GIF por año y su superficie media anual, sobre los 59 años de la serie.

Resultado: r = 0,07

Una correlación de 0,07 es, a efectos prácticos, nula. Saber cuántos grandes incendios ha habido en un año no permite predecir si esos incendios han sido grandes o pequeños: son dos variables que no están relacionadas entre sí. Por ejemplo, 2018 tuvo solo 4 GIF, de tamaño moderado, mientras que 2025 tuvo 65 GIF con una media de casi 5.000 ha cada uno. El aumento de superficie quemada no se explica por una mayor frecuencia de grandes incendios, sino por la magnitud que alcanzan algunos de ellos.

Cuándo cambia el nivel de la serie

Dividiendo la serie en tramos según su comportamiento, el corte más claro se sitúa en 2022:

Periodo Años n Media (ha/GIF)
1968 a 2021 54 años 54 1.467,9
2022 a 2026 5 años 5 3.637,7

A partir de 2022 la media anual por GIF se multiplica por 2,5. Con 5 años en el segundo tramo, hay base suficiente para hablar de un cambio de nivel real, no de una racha de uno o dos años atípicos.

Dentro de ese segundo tramo, 2025 y 2026 son los dos años más altos de toda la serie (4.953,6 y 4.751,2 ha/GIF), muy por encima de cualquier año anterior salvo 1994 (3.815,3 ha/GIF). Con solo 2 años, no se puede afirmar todavía si 2025-2026 son el pico de la tendencia iniciada en 2022 o el inicio de un salto adicional; lo que sí queda establecido con esta serie es el cambio de nivel del conjunto 2022-2026 frente a los 54 años anteriores.

Qué hay detrás de la media anual: el tamaño de cada incendio

La media anual por GIF es un promedio, y como todo promedio puede ocultar la forma real de la distribución que resume. Para verlo, se ha reunido la superficie de cada Gran Incendio Forestal individual entre 2017 y 2026, y se ha calculado qué porcentaje de la superficie total de cada año concentra el 15% de los GIF más grandes de ese año:

Año n GIF Concentración (15% mayores)
2017 56 45,9%
2018 4 52,2%
2019 15 44,2%
2020 18 59,5%
2021 21 65,7%
2022 60 61,4%
2023 22 35,0%
2024 19 32,6%
2025 65 65,6%
2026 34 61,2%

Media de los 10 años: 52,3%. Mediana: 55,9%.

Dos hechos se derivan directamente de esta tabla. Primero, en todos los años, sin excepción, una minoría de incendios concentra la mayoría de la superficie quemada: la cifra más baja de toda la serie (32,6%, en 2024) sigue significando que el 15% de los incendios acapara casi un tercio del total. Segundo, el grado de concentración varía mucho de un año a otro (entre 32,6% y 65,7%) sin relación con el paso del tiempo: la media del periodo 2017-2021 (53,5%) es prácticamente igual a la del periodo 2022-2026 (51,2%).

Esta segunda observación tiene una consecuencia directa: el cambio de nivel de la media anual detectado en 2022 no responde siempre al mismo mecanismo. En 2022, 2025 y 2026, la media alta se explica por un número reducido de incendios extraordinarios (30.000 a 40.000 ha) que arrastran el promedio, mientras la mayoría de los GIF de esos años se queda en un rango de 500 a 2.000 ha. En 2023 y 2024, en cambio, la media también es alta, pero sin que ningún incendio aislado destaque especialmente: el conjunto de GIF de esos años es, en su totalidad, más grande de lo habitual.

Resumen de lo que muestran los datos

  • La superficie media por GIF ha subido de forma sostenida desde 2022, con una base de 5 años que respalda el cambio.
  • Ese aumento no se explica por un mayor número de incendios grandes: la frecuencia y el tamaño medio son variables independientes.
  • Un porcentaje pequeño de incendios concentra siempre una parte desproporcionada de la superficie quemada, en todos los años de 2017 a 2026, sin que ese grado de concentración esté aumentando con el tiempo.
  • El origen de la media alta cambia según el año: unas veces son uno o dos incendios extremos, otras veces es el conjunto de grandes incendios el que arde por encima de lo habitual.

Qué implica para la gestión

Estos resultados apuntan a que no hay una única causa detrás del aumento de superficie quemada por GIF, y por tanto tampoco una única respuesta de gestión. Frente a los años dominados por incendios extremos aislados, la prioridad es identificar con antelación las zonas donde la continuidad de combustible, la orografía o el viento pueden hacer que un incendio cruce el umbral hacia la magnitud extrema. Frente a los años en los que el conjunto de grandes incendios arde por encima de lo habitual, la prioridad es más general: reducir la superficie susceptible de arder en todo el territorio, no solo en los puntos de mayor riesgo. Las medidas ya planteadas (mosaicos agroforestales, zonas prioritarias de actuación, planes de autoprotección en la interfaz urbano-forestal) responden a ambos escenarios, pero conviene tener presente que el problema no se presenta siempre de la misma forma de un año a otro.

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